De escritos fantasmas 

Ella escribía cuentos de hadas, de hecho aseguraba que era una, en su mundo solo había gente buena y mala, sin medias tintas y es que ella misma se comportaba de esa manera, o blanco o negro, no había más. 

Entre sus escritos había una larga novela,  en la que ella era la protagonista, un hada que trataba de salvar al amor de su vida, o algo por el estilo, los demás eran amigos y conocidos que cambiaban de nombre, forma y rol, según sus relaciones personales cambiaban. 

Por años creí que era yo ese al que salvaría, por el que arriesgaría su magia y sus polvos de hada, pero no… Con el tiempo descubrí que hablaba de aquel fotógrafo y que para mí, no había ni una línea. 

Al final no quisiera una sola línea ni en su historia escrita ni en la real. De hecho, desearía no haberme cruzado con ella jamás. 

Con el tiempo todo cambió y alguien con olor a jazmín inspira la mayoría de mis líneas y precisamente darme cuenta que tampoco aparezco en sus escritos me resulta previsible, algo que sospechaba pero que ante sus insistencias, corroboré.

Quizá sea bueno no inspirar ficciones, quizá quiera decir que lo que ven en mi es la realidad y no algo superfluo cómo un cuento o una despedida desde la punta de un lápiz.

Lo curioso es que me gustaría aparecer, al menos una vez, en uno de sus escritos, inspirar algo más que reclamos, que olvidos y bostezos. 

Pero diría Nacho: “Querer y no querer son dos cosas distintas”. 

Imagen: Matt Vergotis 

Entre una sonrisa, una mirada, una foto y una mente 

Ya antes lo he dicho: “mi deporte extremo favorito es enamorarme de una sonrisa”.

No tengo una idea muy clara de porqué ocurre esto, supongo que en mi mente retorcida una sonrisa perfecta es sinónimo de pureza, de valor y de sinceridad.

Supongo que en ella reflejo la bondad del mundo, o al menos de la persona en cuestión. 

No lo puedo evitar, una sonrisa me hace perder la concentración, la cordura, hace que las rodillas me tiemblen.

Y después llega la foto perfecta, con la mirada perfecta y la sonrisa perfecta, y si además quien aparece tiene la mente perfecta, es todo un póker. 

Ahí es donde el deporte extremo se vuelve mortal, enamorarse de una sonrisa es peligroso, pero de la mente que es dueña de la sonrisa, la foto y la mirada, eso, es otra cosa.

Un peligro que solo alguien como yo estaría dispuesto a afrontar. 

Cambios de página, cuál ruleta 

Eso de que la vida tiene páginas que hay que cambiar suena trillado y a veces desgastado que no resulta tan idoneo titular una entrada de esa manera pero tampoco me resulta del todo descabellado. 

En los últimos meses esperé que algo se iluminará de nuevo y de pronto apareció cuando menos lógico parecía, quizá por gusto o quizá porque no le quedó de otra. 

Lo cierto es que desde que ese algo que en realidad es “ella” volvió a tocar a mi puerta, todo cambio, aunque no necesariamente para bien. 

Y es que yo me encontraba en medio de un nuevo trabajo con un reto enorme y la necesidad de ofrecer al 100 mi concentración cuando ella, que por años fue mi apoyo, se transformó en una distracción. 

Sus decisiones e indecisiones me habían perseguido por meses y cuando menos las necesitaba se afianzaron en mi alma como lo hace la ansiedad. 

Así debí buscar la mejor manera de que sí ella quería quedarse, lo hiciera sin desordenar tanto, esta vez a mi manera, con un proceso y una red de seguridad para mí, para nadie más. 

Hoy su indecisión que es muy parecida a una ruleta, quedó en un día malo para mi, así que es momento de dar vuelta a la página, antes de que gire de nuevo y caiga en blanco. 

O al menos eso parece. 

De independencia, pasión y felicidad

A lo largo de mi vida me han cuestionado demasiado sobre mis decisiones y algunos, que no se han atrevido a preguntar, se han alejado sin una explicación. 

Últimamente supe que me han catalogado de alguien “dependiente” de su familia, lo cual claramente es un error. 

Si me conocieran bien, sabrían que hace más de 15 años -o más- que no dependo de absolutamente nadie más que de mi trabajo, mi esfuerzo y mi talento.

Si bien he tardado en realizar algunos saltos, ha sido por razones que mis cercanos conocen de sobra. 

Hoy me sorprendo de que alguien que hasta hace unos meses era mi persona más cercana, haga como que desconocía las razones por las que no saltaba al vacío. 

La independencia va más allá de vivir lejos de los padres -a cualquier edad- o tener un cuarto de servicio en algún barrio para vivir en soledad, pues para mi es más bien una cuestión espiritual y emocional, es ahí en donde radica la diferencia. 

Es menos libre aquel que viviendo solo tiene un cordón umbilical que más bien parece cadena, que otro que es libre en compañía de los suyos. 

Esto viene un poco a colación por mi salida al cine de este domingo la cuál sería para ver cierta película para la que no alcanzamos boletos, por lo que terminamos viendo una película mexicana. 

“3 Idiotas” dista de ser una obra de arte, pero al final cuestiona a aquellos que ven el éxito con el signo de pesos (o dólares) como un sinónimo, y es ahí donde viene esa sacudida. 

Ser felices haciendo lo que nos apasiona es algo tan poco valorado en estos días en los que solo importa llevar dinero en la cartera, que muchos han olvidado sus sueños. 

Y sí, como todos, me gusta la estabilidad económica y por ello trabajo tan duro, pero lo que más me importa es que lo que haga me guste, me apasione y siempre hay un espacio para lograrlo. 

Hoy en día exploto mi habilidad y mis conocimientos para ganarme el pan, pero me doy tiempo para hacer lo que me apasiona, lo que me hace sentir realmente vivo y es que no es fácil conseguirlo. 

Yo puedo decir que por medio de un programa de radio vivo mi gran pasión, esa que no me da de comer, pero que hace latir mi corazón, mientras uso mi experiencia y talento escribiendo notas y creando estrategias de contenidos para ganarme la vida. 

Estoy seguro que todo lo que nos proponemos lo podemos lograr en nuestra vida y sé que un día mi pasión volverá a darme los recursos necesarios para dejar otro tipo de “obligaciones” más lucrativas pero menos satisfactorias. 

Ser independiente va más allá de pagar una renta y vivir el resto del mes contando los centavos, pues eso no sirve de nada si lo que haces para lograrlo no te hace ni libre ni feliz en dónde más importa, en tu corazón. 

No sirve de nada si al final del día, cuando sales de una oficina en la que te tratan como esclavo, la única satisfacción que tienes es la de “cumplirle a la empresa”. 

Yo prefiero levantarme cada día con la ilusión de crear algo trascendente y apasionante en una cama que yo escogí a hacerlo por obligación en un sitio al que llegué “porque no tuve de otra” y que es “para lo que me alcanza”.

Esa “libertad”, esa “independencia” tiene más cadenas de las que muchos piensan. 

Independiente soy, solo que a diferencia de muchos que critican sin saber, yo escogí como ejercer esa no dependencia de nadie ni de nada. 

(Imagen de Pinterest sin crédito)

Y mi padre habló…

Casi nunca hablo de mi padre y en realidad no sé bien por qué, pues todos los que me conocen saben que él es mi mentor, mi guía, mi ídolo, mi héroe.

Tampoco es la mejor manera de introducir a mi padre en estas letras, pero hoy necesito fluir en ellas.

Quizá lo que ocurre es que casi nunca se mete en mis cosas personales, pero en casa, ese ha sido el único tema en las últimas semanas y creo que ya tuvo suficiente de ese tema, de ti.

Desde que ella se marchó, visitó campante y sin pena mi casa una o dos veces, mi padre sólo emitió un juicio que a la postre me impulsó a montar todo un plan de vida que se ha cansado de topar contra la pared.

Hoy, con ella instalada en el papel de la crueldad y la villanía, y yo en el de la vela encendida, mi padre volvió a hablar. 

Yo le hablaba de ella a mí madre, le contaba de mis sueños, de mis pesadillas, de mis esperanzas y de mi gran desesperanza, entonces él se sentó y con una lágrima en sus ojos, me hizo escucharlo.

No diré lo que dijo, pero sí que sus palabras fueron las de ese ser que siempre me ha cuidado la espalda, que desde niño me guió por este mundo y que hoy volvió a tomar la palabra en la cabecera del comedor con ese consejo sabio.

Al final me abrazó como en la infancia; treinta y tantos años después me cargó como cuando me levantó por caer de la bicicleta por vez primera y me sentí seguro de nuevo, con esa fuerza que solo un padre puede transmitir.

Mi padre, el hombre, me heredó la simpatía, el don de gente y la tendencia a contar historias.

Mi padre, el Ingeniero es mi héroe, no encuentro otra manera de definirlo.

Hoy, querido Frank, te hago caso de nuevo, porque sé que quieres lo mejor para mí, porque sé que merezco ser feliz, porque como dijiste, no puedo hacer del dolor mi forma de vida. 

A ti, mi padre, mi maestro, mi apoyo… Querido Frank, te amo. 
(Ilustración: Dick Vincent)

Un nuevo comienzo

Son tantas cosas las que han ocurrido en las últimas semanas, experiencias, buenas y malas, amistades que se han acercado y reconectado conmigo y un amor que juega a irse y volver con cada hora.

Las cosas han cambiado y como cada quien vive a su tiempo -algo que muchos no han entendido en mi vida- ha llegado la hora de abrazar nuevos proyectos y retomar sueños que si bien jamás fueron abandonados, poco a poco serán retomados.

Uno de ellos es la escritura de un libro, pero les tengo noticias, éste no será una novela ni un ensayo porque a decir verdad, no soy un escritor, soy un periodista que reflexiona sobre todo lo que lee y le ocurre en la vida y eso será este texto.

Me refiero a que algunos textos de este blog serán reeditados y a ellos se agregarán algunas decenas nuevas para formar un libro basado en mis relatos, que como saben, tienen mucho de introspección y algo más de ficción.

Me gustaría que mis amigos diseñadores e ilustradores participaran, además, incluiré un playlist de Spotify o Deezer para que cada lector pueda acompañar los relatos con una melodía, pues muchos de ellos han sido inspirados por alguna.

En fin, bienvenidos a esta nueva etapa.

PD: A “ti” te digo “gracias”, pues un relato de ficción que se quedó de momento en borrador y que fue totalmente dedicado a tu persona, fue la punta de lanza, de inspiración para Tan importante proyecto.

Ilustración: Keith Smith, Book 91 (The String Book)

Reflexión de una noche extraña 

Insomnio de nuevo, impulsos que aparecen frente a mi y ansiedad por saber de ti, por conocer tus sueños, quién está en ellos y hacia dónde avanzan. 

Ganas de saltar a la calle, irte a buscar y darte ese abrazo que nunca negaría, ese beso que tantas noches raras, como esta, he tenido que tragar. 

Pureza. Sabes que odio a las hadas, una de ellas me robó parte de mi pureza, por ello no creo en cuentos pero sí en finales felices, sin embargo, cada noche lo que queda de ella viaja hasta ti, para abrazarte, para velar tus sueños. 

Pese a todo, el insomnio solo es mío, por eso estas últimas líneas antes de expulsarlo:

“Que las estrellas iluminen tus sueños y la luna tu camino… y que ese camino sea el que te lleve a casa”.