De Resorte a Nacho (Parte 1)

“Este chavo no está al día”, dijo antes de marcharse de la entrevista.

Pocos están familiarizados con esa historia y estoy seguro que de los tres o cuatro que estuvieron presentes, uno o ninguno leerá jamás estas líneas.

Era un jovenzuelo universitario y por razones de precocidad y -hay que aceptarlo- exceso de tiempo libre, en primer semestre fundamos un pequeño periódico.

Curiosamente de los seis o siete que lo fundamos, sólo dos terminamos por ejercer el periodismo como forma de vida, los otros decidieron por otros caminos del Señor.

La cosa avanzaba y el famoso “Ceti” -como se llamaba el panfleto aquel- ganaba algo de popularidad y ya hasta nos sentíamos críticos de todo.

Entrevistábamos a quien se dejara y a quien no, también, hasta colaboradores y columnistas llegamos a tener en las siete ediciones -creo- que duró la aventura.

La verdad, ahora confieso, es que dejamos que demasiadas manos tocaran la nube hasta que la hicieron tormenta. Para el último número sólo quedábamos dos o tres de los originales.

En fin…

En eso de las entrevistas, se nos daba entrevistar rockeros hasta, que llegamos con Resorte, esa banda de hard core que gritaba a los cuatro vientos “opina o muere” y destruía dos bajos Washburns con la delicadeza que se destruyen los Cort.

Total, fuimos al viejo Rockotitlán, sí, ese sitio que estaba en la curva en la que hoy se mete el Metrobús y que creo ahora es un casino, porque ahí era la cita.

Todo empezó muy bien y reíamos con ellos y todo hasta que decidimos comenzar la entrevista formal.

Y ahí, en la primera pregunta, simplemente -no hay otra palabra- la cagué.

Dos de ellos se fueron y los otros dos se quedaron más por lástima con los pobres chicos, oseá nosotros, que por ganas.

A la semana entrevistamos en su casa, allá por Villa Coapa a Riesgo de Contagio, ahí me desquité y les hice una entrevista muy chingona, la verdad, pero el daño estaba hecho, decidí retirarme de las entrevistas a artistas, para siempre…

Hasta, que llegó Nacho Vegas a mi vida y a mi teléfono, pero eso se los contaré en la segunda parte…

Mientras les dejo este pequeño video… Por cierto, por años compartí pesero con Tavo, el guitarrista de Resorte y hasta nos saludábamos, así que creo que la pifia no fue tan grande como lo pensaba como principiante.

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