Breve historia del sarcasmo

Si yo les contara las veces que me han pedido moderar mis comentarios sarcásticos, necesitaríamos varios teras de almacenaje.

Me dicen que hay personas que no entienden mis comentarios o que simplemente se ofenden por ellos. 

Dicen, sin embargo, que quien no entiende el sarcasmo, no es tan inteligente, o al menos su agilidad mental es menor. 

¿De dónde saqué ese sarcasmo? 

Era 1992, yo estaba en la oficina de la directora, estaba apunto de que me corrieran de la secundaria por lanzar una bomba de humo en el salón. 

Mi mamá llegó a hablar con la directora y a la segunda amenaza de ésta sobre mi salida de la escuela, fue firme.

“Ándele, deme sus papeles que no tengo tiempo de escuchar discursos. Si lo va a correr ya córralo y asunto arreglado”.

La directora, acostumbrada a que le imploraran perdón, peló los ojos. 

Mi mamá insistió: “¿Qué, está esperando que le ruegue? Ya me tengo que ir, así que decídase”.

Sorprendida la tipa que se paseaba por “su escuela” con abrigos de pieles, decidió darme otra oportunidad, pero reviró: 

“Señora, es usted muy sarcástica, qué ejemplo le da a su hijo”.

De ahí salí, los ojos, la mirada, el carácter y el sarcasmo… Feliz Día de las Madres.

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