Hubo una vez un Ángel

“¿Sabes quién es ese viejo que está ahí?” me preguntó orgulloso Aldo, “sí”, respondí con ese dejo de desinterés y molestia que dan a los jóvenes reporteros las órdenes de trabajo fuera de horario y más para cubrir un evento del Atlante.

Era una noche fresca en Casa Lamm en la colonia Roma, yo llevaba mi grabadora y debí vestir de traje y corbata. “No quiero que se pierda detalle de nada de lo que se diga, va a ser una nota de 10 minutos para el programa del sábado”, dijo mi jefe, lo cual a mi me parecía una exageración fuera quien fuera el personaje.

Para mi, hasta esa noche, Ángel Fernández era solo una mención en los libros de texto, el “hombre que cambió la manera de narrar el deporte en México”, pero ahí mismo, mi visión cambiaría por completo.

Escuché hablar uno a uno a los ponentes. Alfredo Domínguez Muro, Antonio García, y el que más me impactó, Heriberto Murrieta.

“Grandilocuente” era la palabra que ametrallaba mi cerebro, la dijo el ya no tan joven de los toros y deportes y de pronto estaba ahí, frente a frente con el Ángel para entrevistarlo. Me miró de arriba a abajo, no quería entrevistas, me respondió la primera pregunta con un extraño monosílabo y luego me preguntó para quién trabajaba, “trabajo con Aldo, su hijo”, entonces sonrió y se soltó por casi 15 minutos agradeciendo el homenaje atlantista a diestra y siniestra, hasta que llamó a su esposa para irse del salón hacia donde se servía el vino de honor.

Alí Fernández me guió presentándome con medio mundo, debía entrevistar a todos, así que en cuanto él se atoró platicando con alguien, Ari lo relevó, después Uriel Rodríguez y finalmente Humberto Carrera.

Me faltaba la última entrevista de la noche, “entrevista a mi hija, que hable de su abuelo, ordenó Aldo” y grabadora en mano empecé a cuestionarla. Ella respondía como si supiera de qué se trataba el juego, al terminar le pregunté por qué no se dedicaba a los medios, “no me gusta, respondió”…

Luego de esa noche las anécdotas con Ángel se multiplicaron. Una vez veíamos aquella final de la Copa del Rey entre Osasuna de Javier Aguirre y el Betis. Los sevillanos ganaron.

Ángel un poco harto del juego y desilusionado por la derrota del cuerpo técnico mexicano, me miró y dijo “ni modo, no nacimos para héroes”.

Una noche en Veracruz comprendí en todo su esplendor lo que significaba el nombre de Ángel Fernández cuando un simple paseo nocturno, se transformó en primera plana de los diarios locales. Una historia llena de luces de neón que guardaré para otra ocasión.

Queriéndolo Ángel le dejó mucho al futbol mexicano, a los medios de comunicación y al vocabulario nacional.

Sin quererlo, Ángel me dejó una segunda familia, un segundo padre en Aldo y un par de amigos demasiado locos en Alí y Ari. También me dejó una hermana en Mónica, su nieta.

Contar aventuras con Aldo sería tan fácil como nuestra travesía por Nueva York, con Alí las fiestas, locuras y coreografías al aire y con Ari, esos viajes por el país a 250 kilómetros por hora.

Con Moni, Mafa, Mono, Ozzy o cómo se les pueda ocurrir llamarla, tendría que escribir un libro que empezaría con un “no sé en qué momento nos volvimos tan unidos”, pero debo decir que ser vecinos nos facilitó las cosas para crecer la amistad.

En estos años juntos tratamos de volvernos runners, nos rescatamos de la depresión más de tres veces, y tomamos misiones como buscar un café abierto en Reforma a media noche, cambiar de look porque “no sé qué hacen los amigos en estos casos, pero las amigas llevamos a la estética”, terminar en congales de la Zona Rosa numerando a la “14, 15 y 16” y confesar nuestra vida mientras esperabamos al plomero, lo mismo que compartir proyectos de programas de radio y TV que algún día serán y mil cosas más.

A 10 años de su despegue de este mundo, a veces extraño a Ángel, pero esos locos que me dejó de herencia, sé que lo extrañan cada segundo de su vida, cada paso que dan y cada vez que respiran, por ello les mando todo mi cariño, especialmente hoy.

“Me pongo de pie” por ti, Ángel.

Si existe un despistado que no sabe de quien hablo, dejo este video:

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